12 de may. de 2008

Rosario Castellanos (Biografía)


Rosario Castellanos nace en México el 25 de mayo de 1925. Su familia de origen Chiapaneco se encontraba solo de paso por la Capital del país (D.F.) cuando ella nació, y al año regresan a Comitán, pequeño pueblo fronterizo con Guatemala ubicado en el Estado de Chiapas, lugar al que los Mayas llamaban “Las Nueve Estrellas”. Rosario Castellanos, años después, se declaraba “Chiapaneca de pura cepa, porque su nacimiento no obedece más que a un error geográfico”. Su padre, Cesar Castellanos, fue el primer director de la Escuela Secundaria de Comitán, egresado de Ingeniería de una Universidad Estadounidense; alto, de carácter duro, inflexible, apegado a las tradiciones de su pueblo, tenia mucho dinero y tierras producto de la herencia familiar; fue un latifundista de los primeros años del siglo XX que lo compraba todo del modo usual, y como lo decía Rosario en años posteriores “Con todo y la Indiada” la cual valía menos que el ganado. La madre de Rosario, Adriana Figueroa, de una clase social muy diferente a la de Cesar Castellanos, fue costurera del barrio pobre de San Sebastián. La relación entre los esposos Castellanos era algo difícil, ella no entendía sus pláticas, lo vio como un hombre algo duro; él se molestaba con ella porque no comprendía lo que le decía, le gustaban otras cosas; pero a pesar de las diferencias el matrimonio perduro. Rosario creció en un mundo hostil, su padre se encargaba de la explotación de los Indios y los negocios, mientras que la madre se ocupaba de tertulias vespertinas y de los quehaceres del hogar; mantenían a la niña bajo una estricta vigilancia, mientras ella se formaba rodeada por campesinos indígenas de etnia Maya y bajo los cuidados de Rufina, su nana. Un año menor que Rosario lo era su hermano Benjamín, niño que crecía con todos los cariños y mimos posibles y hasta los imposibles, él era la continuación del apellido Castellanos, el futuro de los negocios familiares, la ilusión de sus padres. Esto dejaba a Rosario en un rotundo segundo plano, desde que nació no representaba ningún papel importante en la familia, ¿qué podría ser? Solo una mujer que nada aportaba, seguramente destinada a seguir las costumbres de una sociedad condicionada para los hombres. Rosario crecía, pequeña (como su madre) y de tez blanca, se la pasaba sola y a veces llorando en un cuarto oscuro sin que nadie supiese porque; Benjamín también crecía sano y fuerte, era moreno y alto para su edad (todo lo contrario de Rosario) corría por todas partes y a todos alegraba, y de repente, la tragedia, el niño enferma y él medico familiar diagnostica apendicitis, ningún esfuerzo sirve, Benjamín muere. Fue un golpe muy duro, después de eso cada ocho días la familia Castellanos iría al cementerio a ver a su niño, la tumba se llenaba de juguetes y de algunas monedas que el padre le dejaría al niño para su domingo. El miedo a tener otro golpe tan trágico embargo a los esposos Castellanos, y por un tiempo se preocuparon por Rosario, mas esto no duro mucho y volvieron a sus menesteres e indiferencias; sólo Rufina se preocupaba por el estado de la niña que cuidaba con devoción, la llevaba de la mano todos los días a la escuela particular de La Niña Vicenta Román. Estos hechos hacen sentir muy mal a Rosario y la marcan notablemente, pues crece en un mundo solitario y doloroso donde por su condición de mujer es dejada de lado, y, además, sus padres la hicieron sentir que tras la muerte de Benjamín quedaba destruida toda posibilidad de que se cumpliera el ideal de armonía en la convivencia familiar.
Tras la muerte de su hijo menor, los Castellanos se ven obligados a repartir sus tierras entre los campesinos, cumpliendo así con el plan de reforma agraria establecido por el presidente de México Lázaro Cárdenas en 1935.
En uno de sus cumpleaños alguien le obsequio una suscripción a una revista que tenia una sección donde los lectores podían colaborar, un tiempo mas tarde allí se publicaron sus primeros versos dedicados a Rin-Tin-Tín (el perro de los dibujos animados). Rosario escribía con intensidad para su edad y en su adolescencia escribía un diario intimo y devoraba libro tras libro, se negaba a asistir a las fiestas de alta sociedad organizadas en Comitán y si se arreglaba y asistía era solo por complacer, un momento y nada más. Se negaba rotundamente a los trabajos domésticos y por más esfuerzos que hiciera la madre, Rosario odiaba este tipo de trabajos. Estudio en la Escuela Secundaria de Comitán, y su estricto padre, director y Prof. de matemáticas la trataba con estricta disciplina y distancia. Rosario se gradúa con excelentes calificaciones y con un 6 en matemáticas.
La familia Castellanos se ve muy afectada por la situación de los latifundistas en el país, por eso venden lo que les quedaba de su propiedad en Chiapas y se mudan al D.F., a un pequeño departamento en las calles del barrio de la colonia Roma. Rosario extrañaría entrañablemente el verdor y el mundo de Chiapas, ya que solo tenía 16 años cuando se mudaron y el mundo que ella conocía y amaba quedaba en Comitán. En su departamento no entraba nadie, todas las amistades eran de la puerta para fuera, no es que Rosario fuese desconfiada, es que era muy tímida. Al terminar el bachillerato su padre determina que debe estudiar Química, el Prof. De Filosofía en el colegio Fernando Fuentes le suplicaba que estudiada filosofía, y la Prof. De Latín que también estudiaba Derecho le hablaba de las leyes; A todas estas Rosario no se decidía por cual carrera estudiar. Los Castellanos se mudan a una casa enorme en la AV. Madereros, frente al bosque de Chapultepec. Rosario era una adolescente muy inteligente, sensible y algo pavorosa del mundo, cosa que su madre poco entendió. En esa casa tan grande, todos estaban preocupados en sus propios problemas y proyectos, nadie compartía con nadie.
Rosario se inscribió en la carrera de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México ( UNAM), pero a los pocos días se dio cuenta de que nada tenia que ver con esa carrera y gracias a Fernando Fuentes pudo conseguir el cambio a Filosofía a pesar que ya habían empezado las clases. Rosario mantenía conversaciones profundas con Efrén Hernández, y hablaban sobre temas como la belleza, la creatividad, el mundo, dios, etc. Rosario rezaba mucho, tenia muchos conflictos complejos de tipo religioso y una que otra crisis personal y por eso se deprimía muchísimo. Con Efrén publica en 1949 sus primeros escritos en “América, Revista Antológica”
El capital de los Castellanos se estaba acabando y en 1948, cuando Rosario tenía 23 años sus padres mueren casi simultáneamente. Para ella, la orfandad fue la ruptura con una relación casi patológica entre victimas y victimarios donde ella desempeñaba los dos papeles, se llenaba de promesas de mejoría y de remordimientos inútiles para luego estallar en rebeldías. Estando más sola que nunca pudo entregarse a la literatura, cosa que no era apoyada en su antiguo hogar. Rosario escribía con ironía fácil e ingeniosa, en lo cual era muy diestra, mas esto sólo era un escape a su propia timidez y soledad.
El 25 de junio de 1950 recibe él titulo de Licenciada en Filosofía de la UNAM, graduándose con compañeros que fueron conocidos en México como la generación de escritores. Realiza su tesis sobre “La Cultura Femenina”, en la cual se refleja su investigación sobre el papel de la mujer en México y donde prefigura su posterior papel como fundadora del pensamiento feminista Mexicano. Ese mismo año el Instituto de cultura Hispana le entrega una beca de Postgrado en Madrid, donde llevo un curso de Estética, Estilística e Historia de las religiones, el viaje se prolonga a otras naciones como: Francia, Italia, Austria, Alemania y Holanda; esto la pone en contacto con la obra de Simone de Beauvoir, Virginia Wolf y Simone Weil. De estos viajes y nuevos conocimientos saca las ideas para sus siguientes obras como “La Vigilia Estéril y Dos Poemas” (1951) y “Presentación en el tiempo” del mismo año. Decide volver a Chiapas para hacerse cargo del nombramiento que le hizo el Estado Mexicano de Promotora de Actos Culturales en el Instituto de Artes de Chiapas en Tuxtla Gutiérrez pero enferma de tuberculosis. Trabajó mucho pero la enfermedad la hizo abandonar su puesto y tuvo que regresar a la Capital, donde se interno en el sanatorio San Ángel, se le dio de alta a los tres meses y tuvo que guardar un reposo de un año. Su primer libro de poemas “el Rescate del Mundo” esta basado en aquel viaje a Chiapas. Aprovecho el tiempo del reposo para escribir “Judit y Salome” publicado en 1959. Después de su recuperación el Centro Mexicano de Escritores le brinda una beca para investigar la participación de la mujer en la cultura, y escribe “Eclipse Total y Testimonios”.
En 1955 Rosario regresa a Chiapas, pero a convivir con los Indígenas, mas vuelve con nuevas visiones y quiere defenderlos de la explotación a la cual los someten los “Señores” que los envilecen y los ahogan en licor. Además, Rosario estaba muy arraigada a su tierra, siempre que estaba lejos la extrañaba, y si no volvía cuando lo quería, era por cuestión de su carácter tímido. Se hace cargo del Teatro Petul, el Teatro Guiñol (1956-1957) del Instituto Nacional de Indigenistas, en San Cristóbal de las Casas. Con el pintor Carlos Jurado y un grupo de asistentes Indígenas montaron producciones de piezas educativas y con ellas viajaron por todos Los Altos. Enseño a los niños Indígenas conocimientos básicos de Historia y Geografía de México, y en sus descansos leía el Popol Vuh; realizó una traducción de la constitución al lenguaje Tzotzil para que los Indígenas sepan sus derechos y puedan defenderse del Ladino que los Explota. Durante su estadía en San Cristóbal de las Casas estuvo acompañada por su sirvienta, amiga desde la infancia y prima María Escandón, así Rosario comenzó a escribir su segunda novela publicada en 1962 “Oficio de Tinieblas” y una compilación de cuentos Etnográficos publicados en 1960 “Ciudad Real” que no es más que un reflejo de la triste relación entre los antropólogos y los Indígenas, y por el cual en 1961 gana el premio Xavier Villarrutia.
Rosario mantenía una buena amistad con Emilio Carbillo, a él le cuenta su infancia, el cómo explotan a los Indígenas en Chiapas, las diferencias sociales que se ahogan en si mismas, él la incentiva a narrar todo esto y escribe la casi autobiográfica novela “Balún-Canán”(1957), por la cual en 1958 obtiene el Premio Chiapas. Se casa con un intelectual, Ricardo Guerra, el cual la estimulaba en su trabajo creativo, y casualmente, en 1961, la misma noche que le entregan el premio Xavier Villarrutia nace su hijo Gabriel. Ese año el Doctor Ignacio Chávez la nombra Directora General de Información y Prensa de la UNAM. En 1962 viaja a Berlín al Primer coloquio de escritores Latinoamericanos y Alemanes, al cual asiste como invitada teniendo la oportunidad de conocer a los mejores literatos europeos. Ese año le concede una entrevista a Emmanuel Carballo, en la cual Rosario explica que su segunda novela Oficio de Tinieblas estuvo profundamente influida por las lecturas que hizo de Simone Weil, en especial la relación dialéctica que existe entre opresor y oprimido; también expone que su literatura difiere mucho de la de los escritores Cardenistas, que ven a los Indios con una óptica misteriosa y/o poética, ella los ve como seres reales, que han sido marginados desde la colonización, que sufren de una pobreza atroz y que no disfrutan de las libertades logradas por los blancos. En 1967 fue declarara la mujer del año en México.
Nadie conoció mejor a Rosario que su mas intima amiga Dolores Castro, ella decía de su gran amiga Castellanos que era muy desprendida con los bienes materiales, no era avariciosa; jamás vanidosa; poseedora de una gran capacidad critica y autocrítica, sin caer en la autocompasión; y siempre contaba con un gran recurso que era la Ironía, tan poética como todo en ella; así como a la gente la acompañaba la sombra, a Rosario la acompañaba la sorpresa. En una ocasión un periodista de Chiapas le pregunto a Rosario Castellanos como veía el panorama literario de México, a lo cual ella contesto: Soy miope. En 1969 se celebra en Chile un Encuentro Latinoamericano de Escritores y Rosario asiste como delegada.
En el otoño de 1970, su vida transcurría entre la crítica, la cátedra universitaria, las conferencias y el difícil aprendizaje de ser medre. Su hogar se balancea, las cosas con su esposo están mal, pero ella ya aprendió a llenar la soledad de su vida con su pasión y oficio, la literatura.
En 1971 el presidente de la República de México, Lic. Luis Echeverría le otorga el nombramiento de embajadora de México en Israel. Sus buenos amigos la despiden condecorándola con La Orden de la Amistad. Llega a la ciudad de Tel Aviv, su casa es una muestra de la cultura mexicana en su esplendor. Pronto es solicitada en las universidades de Tel Aviv y Jerusalén para dar conferencias sobre literatura hispanoamericana, Rosario se desenvuelve con palabras antidogmáticas y brillantes. La acompaña Gabriel, ambos aprenden rápidamente el nuevo idioma para poder desenvolverse con facilidad. Aprovecha sus pocos tiempos libres para seguir escribiendo y para compartir con su hijo. Realiza un viaje rápido a México para recibir de manos del Presidente de la Republica el premio Excélsior, regresa a Israel, su trabajo lo amerita. En su casa de Tel Aviv recibió el acta de Divorcio, cosa que ya había acordado con Ricardo. Gabriel vuelve a México, Rosario de nuevo esta sola, tiene sus labores como embajadora, la escritura y a su sirvienta que la acompaña desde hace años, pero en lo personal se siente totalmente sola.
El 7 de Agosto de 1974, Rosario salió descalza del baño de su casa, y cuando conecto una lámpara recibió una potente descarga eléctrica que acabo con su vida.
Rosario Castellanos fue una mujer de su siglo, ella vivió la transición de un México que se modernizaba, los procesos políticos que implantaron medidas socioeconómicas que afectaron directamente su vida, estuvo cuando la mujer daba pasos vacilantes hacia su liberación y su derecho al voto, su incorporación al trabajo económicamente productivo, el derecho al estudio. Por ser mujer sintió que tenía un papel dentro de la sociedad Mexicana de su época y según sus opiniones y creencias se encargo de desarrollarlo. Se preocupó por el valor humano de los Indígenas Mexicanos y por el de la mujer, estos eran los dos grandes grupos mas discriminados dentro de un país condicionado por hombres blancos, que defendían sus intereses y querían conservarlos, y a su manera, Rosario lucho contra esto, y en el México de mediados del siglo XX muy pocas mujeres hicieron esto. Murió de una manera algo absurda, un descuido de la misma escritora, lamentablemente siempre estuvo sola a pesar de estar rodeada de algunas personas de confianza, pero como salida a sus problemas siempre tuvo la literatura y su vivaz y sana ironía.

BIBLIOGRAFÍA


· BONIFAZ, Oscar. Rosario. Distrito Federal (México). Presencia latinoamericana S.A. 1984. Pág. 56.

· CASTELLANOS, Rosario. El Eterno Femenino. Distrito Federal (México). Fondo de Cultura Económica. 1975. Pag.204

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· FISCAL, María Rosa. La Imagen de la Mujer en la Narrativa de Rosario Castellanos. Universidad Nacional Autónoma de México, Dirección de Publicaciones. 1980. Pág. 123.

· NUÑEZ, María Elisa. El Personaje Femenino en Rosario Castellanos (Estudio de Album de Familia) . Caracas. Trabajo de grado presentado para optar a la licenciatura de Letras en la Facultad de Humanidades y Educación de la UCV. 1995. Pág. 92
STEELE, Cynthia. Castellanos Rosario en “Diccionario Enciclopédico de Letras de América Latina”. Caracas. Biblioteca Ayacucho/ Monteavila Editores Latinoamericana. 1995. Tomo I. Pág. 1706.


Marcia Peña.